Ante presiones políticas y reclamos de participación pública, el oficialismo dio un paso atrás en el cronograma de tratamiento de la reforma de la Ley de Glaciares y acordó convocar a audiencias públicas antes de avanzar con el dictamen en la Cámara de Diputados. La decisión genera un nuevo capítulo en la disputa por la normativa ambiental que afecta la minería y el desarrollo productivo en zonas cordilleranas.
Debate ampliado: lo que cambia en el cronograma y por qué
Luego de que el proyecto de reforma de la Ley 26.639 de Protección de Glaciares y del Ambiente Periglacial obtuviera media sanción en el Senado, la Cámara de Diputados reordenó el tratamiento de la iniciativa para incorporar un mecanismo de participación pública antes de su paso final al recinto.
El plenario de comisiones de Asuntos Constitucionales y de Recursos Naturales avaló la realización de audiencias públicas no vinculantes, previstas inicialmente para el martes 10 de marzo con modalidad presencial y remota, con el objetivo de incluir aportes técnicos, científicos y ciudadanos al debate.
La convocatoria respondió a un pedido formal de la oposición y legisladores de diferentes bloques —como la Coalición Cívica, Provincias Unidas y Encuentro Federal— que invocaron el principio constitucional de participación ciudadana y normas como la Ley General del Ambiente y el Acuerdo de Escazú para exigir un debate más inclusivo antes de dictaminar.
Este paso modifica la hoja de ruta original del oficialismo, que pretendía dictaminar el proyecto sin instancias previas de debate público. Ahora, el cronograma contempla jornadas de exposición que pueden extenderse hasta finales de marzo, con plenario de comisiones previsto para formalizar el dictamen tras esas audiencias.
Por qué es clave la audiencia pública en un proyecto polémico
La reforma de la Ley de Glaciares busca redefinir conceptos técnicos como “glaciares” y “ambientes periglaciares” y dar mayor protagonismo a las jurisdicciones provinciales para delimitar zonas protegidas o susceptibles de actividades económicas, incluidas la minería y los hidrocarburos.
Para sectores productivos, especialmente vinculados a la minería metálica y a inversiones de gran escala, esta flexibilización normativa es vista como una herramienta para dar certezas jurídicas y atraer capitales que requieren marcos claros para planificar proyectos. La posibilidad de explotar recursos en áreas restringidas bajo la ley vigente ha sido identificada por inversores como un factor de riesgo legal y económico.
Sin embargo, organizaciones ambientalistas, científicos y sectores opositores han señalado riesgos significativos vinculados a la protección de los recursos hídricos que proveen los glaciares y zonas periglaciares. Las voces críticas sostienen que reducir la protección sin un debate amplio y transparente podría comprometer funciones estratégicas de regulación de agua en cuencas que abastecen a comunidades y actividades económicas.
En este sentido, la audiencia pública se transforma en un espacio clave para incorporar distintas opiniones y evidencia técnica antes de que el proyecto llegue al pleno de la Cámara de Diputados. Más allá de la discusión legislativa, la participación ciudadana y la inclusión de sectores afectados son consideradas esenciales por actores sociales y ambientales.
Tensiones políticas y equilibrios institucionales
El giro del oficialismo para aceptar audiencias públicas refleja también las limitaciones numéricas y los equilibrios de poder en la Cámara baja. Sin cuentas aseguradas para aprobar la reforma en Diputados, el oficialismo debió ceder frente a sectores que exigían mayor transparencia y participación para legitimar cualquier cambio al régimen ambiental vigente.
A su vez, la iniciativa reaviva la tensión entre la autonomía provincial para definir sus políticas sobre recursos naturales y la competencia federal en materia de protección ambiental, regulada por la Constitución Nacional y normas internacionales suscriptas por Argentina. Este eje de disputa atraviesa el debate sobre la Ley de Glaciares, donde las interpretaciones sobre la definición de zonas protegidas y la jurisdicción sobre ellas son elementos centrales de la discusión.
El alcance productivo y ambiental de la Ley de Glaciares
La Ley 26.639 fue sancionada en 2010 con el objetivo de preservar glaciares y ambientes periglaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos, excluyendo actividades como la minería industrial en esas zonas para proteger su función como fuente de agua y mantenimiento de cuencas hidrográficas.
Los cambios propuestos buscan introducir criterios técnicos más precisos y permitir que zonas que no cumplan funciones hídricas relevantes puedan ser excluidas del Inventario Nacional de Glaciares, punto que ha generado alerta en sectores ambientales y científicos debido al papel que estos cuerpos de hielo desempeñan en el equilibrio hídrico, climático y ecológico de la región andina.
Puntos clave del nuevo escenario
- El oficialismo aceptó convocar audiencias públicas antes de dictaminar la reforma de la Ley de Glaciares.
- El pedido respondió a reclamos de opositores que invocaron constitución, leyes ambientales y acuerdos internacionales.
- La reforma propone redefinir la protección de glaciares y ambientes periglaciares.
- Las audiencias públicas aportarán debate técnico, científico y social al tratamiento legislativo.
- El cronograma del proyecto podría extenderse hasta abril, retrasando la votación en el recinto.
Reforma a la Ley de Glaciares: ¿puede la participación ciudadana marcar el rumbo?
La incorporación de audiencias públicas al proceso legislativo no solo responde a exigencias políticas y constitucionales, sino también a una demanda social más amplia por transparencia y debate en torno a normas que afectan recursos naturales estratégicos. En sectores productivos, esta instancia puede aportar certidumbre técnica para inversiones; para la sociedad civil, representa una oportunidad para expresar preocupaciones, aportar evidencia científica y garantizar que los impactos ambientales sean considerados antes de cualquier modificación legal.
La forma en que se desarrolle este proceso participativo será clave para evaluar si Argentina logra equilibrar desarrollo productivo e inversiones con protección efectiva de recursos hídricos y justicia ambiental en una legislación que tiene impacto sobre zonas sensibles de gran valor ecológico y estratégico.
Con información de La Nacion


