Agua y Tecnología

Centros de datos e IA en Brasil: la expansión que tensiona agua y energía en un país en crecimiento tecnológico

Brasil se posiciona como un hub regional para centros de datos, impulsado por inversiones de gigantes tecnológicos y la demanda exponencial de infraestructura de inteligencia artificial. Pero este boom tecnológico genera preocupaciones crecientes por el consumo de agua y energía que requieren estas instalaciones, especialmente en regiones con recursos hídricos y redes eléctricas ya tensionados.


La expansión de centros de datos en Brasil: ¿una oleada productiva con costos ocultos?

Brasil ya es el principal centro de datos de América Latina, con cerca de 198 instalaciones de este tipo según el “Data Center Map”. El auge de la inteligencia artificial —y las enormes necesidades de procesamiento que esta genera— ha llevado a que la capacidad instalada podría triplicarse hacia 2030, atrayendo inversiones de empresas chinas como ByteDance (TikTok), Huawei y Alibaba, así como consorcios estadounidenses que incluyen a BlackRock, Microsoft y xAI.

Este crecimiento es impulsado tanto por incentivos fiscales como por la intención de fortalecer la soberanía digital —situación en la que solo alrededor del 40 % de los datos brasileños se procesan actualmente dentro del país—, un argumento utilizado por autoridades para promover la expansión de la infraestructura tecnológica.

Sin embargo, expertos indígenas, ambientales y en energía advierten que la demanda de agua y electricidad asociada a estos centros puede tensar recursos locales, especialmente si operan a plena capacidad. En el estado de Ceará, uno de los emplazamientos propuestos para grandes centros de datos, líderes comunitarios temen que el suministro de agua y energía se vuelva insuficiente una vez que estas instalaciones entren en funcionamiento completo.


Agua y energía: los recursos bajo presión

Los centros de datos funcionan de manera continua para soportar aplicaciones digitales, almacenamiento y servicios en la nube. Esta operación ininterrumpida genera calor, lo que requiere sistemas de refrigeración intensivos. Aunque muchas instalaciones usan mecanismos de “circuito cerrado” para reutilizar agua, los estudios señalan que las necesidades iniciales de enfriamiento pueden ser altas y suelen ubicarse cerca de fuentes de agua para facilitar su suministro.

Además, este tipo de enfriamiento y operación implica un consumo energético significativo, que no solo alimenta los servidores sino también los sistemas auxiliares como bombas y refrigeradores, lo que puede incrementar la carga sobre las redes eléctricas locales. La expansión de la IA y los centros de datos a escala global también está vinculada a un fuerte incremento del consumo de electricidad, con proyecciones que estiman crecimientos significativos hacia 2030.

Aunque en Brasil una parte alta de la energía proviene de fuentes renovables —alrededor del 88 % según estimaciones—, la demanda adicional todavía plantea incertidumbres sobre la capacidad de la infraestructura para sostener el ritmo de crecimiento sin afectar el servicio a comunidades y sectores productivos tradicionales.


Gobernanza, regulación y tensión socioproductiva

El impulso legislativo para atraer inversiones en centros de datos enfrentó obstáculos políticos, y parte de ese debate gira en torno a cómo equilibrar la expansión tecnológica con el uso racional de recursos naturales. La ley que promovía beneficios fiscales para el sector expiró al no ser aprobada en tiempo en el Congreso, lo que refleja disputas entre distintos intereses, incluidos los del sector energético.

Los defensores de la expansión tecnológica argumentan que la infraestructura de datos es crucial para la competitividad digital y la integración en cadenas globales de valor. No obstante, críticos insisten en la necesidad de evaluaciones socioambientales completas, inclusión de comunidades locales y mecanismos que monitoricen el uso real de recursos, para evitar impactos negativos en regiones ya afectadas por estrés hídrico o limitaciones de energía.

Esta tensión entre infraestructura digital y recursos naturales es menos visible que otras discusiones productivas, pero tiene implicancias directas para la planificación energética y la seguridad hídrica, especialmente en países en desarrollo que buscan equilibrar crecimiento tecnológico con sostenibilidad.


Claves de la expansión de centros de datos en Brasil

  • Brasil es el principal hub de centros de datos en América Latina, con potencial de triplicar su capacidad para 2030.
  • La demanda de energía y agua para alimentar y enfriar estas instalaciones plantea preocupaciones sobre la disponibilidad de recursos.
  • Aunque gran parte de la matriz eléctrica brasileña es renovable, la infraestructura debe adaptarse a la creciente demanda constante de los data centers.
  • Proyectos como los de grandes empresas tecnológicas se concentran en áreas con acceso a agua, lo que puede generar tensiones con comunidades locales.
  • La legislación para facilitar inversiones enfrenta desafíos políticos y debates sobre sostenibilidad y gobernanza del recurso hídrico.

Con informacion de dialogue.earth